¿Qué es el suicidio?
Corresponde a un acto voluntario, autoinfligido, de amenaza vital, que termina con la muerte, en pocas palabras se refiere al acto de quitarse la propia vida.

El suicidio representa un problema de salud importante con consecuencias sociales y económicas. Según la OMS anualmente 10,2 millones de personas realizan algún tipo de conducta autolesiva que requiere atención médica y cerca de 30 millones estarían en riesgo de hacerlo. Por cada persona que consuma el suicidio, se estima que 20 personas realizan el intento de quitarse la vida.
A lo largo de la historia numerosos pensadores se han ocupado de este fenómeno, que algunos han considerado exclusivamente humano. Ya la literatura, religión, filosofía y medicina han discutido ampliamente sus causas y consecuencias.
Mitos en torno al suicidio
Para muchos es difícil entender cómo una persona puede tomar este tipo de decisiones o cómo es que se pueden generar estas ideas de muerte. Todos hemos escuchado múltiples explicaciones de por qué alguien puede suicidarse, en su mayoría corresponden a ideas erróneas que debemos ir eliminando. Los mitos en torno a esta conducta pueden ser perjudiciales para las personas que tienen numerosos problemas y contemplan el suicidio, por lo que resulta importante saberlos identificar. Entre los principales mitos se encuentran los siguientes:
Mitos sobre el suicidio
- Hablar abiertamente sobre el suicidio es provocar o incitar.
- Quien amenaza con suicidarse no es “capaz” de cometer el acto.
- Solo las personas con problemas graves se suicidan.
- El suicidio solo es una forma para llamar la atención.
- El suicidio es para las personas débiles.
- El suicidio es una solución “fácil” ante los problemas que atormentan a la persona.
- No cualquier persona puede ayudar a alguien que piensa en quitarse la vida.
- Solamente los locos se quieren matar o suicidarse.
Si bien las personas que padecen un trastorno mental como la depresión o el abuso de sustancias tienen un mayor riesgo de llevar a cabo un suicidio, existen otras circunstancias de la naturaleza humana que llevan a considerar el quitarse la vida como una solución o una acción deliberada con un propósito. Lo anterior depende de un contexto muy amplio, así como de las circunstancias particulares de cada persona, algunos ejemplos los podemos observar en enfermos terminales, en personas mayores, soldados, etc.
¿Por qué ocurre el suicidio?
El suicidio visto desde la mirada sociológica
Desde este punto de vista puede tener cuatro explicaciones, Durkheim (sociólogo y filósofo francés 1858 – 1917) los clasificó en cuatro tipos: suicidio altruista, suicidio egoísta, suicidio anómico y suicidio fatalista.
El suicidio altruista es el causado por una baja importancia del yo, es decir cómo se percibe así misma la persona, y suele brindar un mayor peso o percibir mayor presión del entorno social, como sucede frecuentemente en los soldados.
El suicidio egoísta tiene lugar cuando los vínculos sociales son demasiado débiles para comprometer al suicida con su propia vida, en otras palabras, no se siente fuertemente vinculado con su entorno. Esta forma de suicidio tiende a presentarse más en las sociedades en las que la dependencia de la familia es menos fuerte.
El suicidio anómico, es el que se da en sociedades cuyas instituciones y lazos de convivencia se hallan en situación de desintegración, desorganización o en las que se presentan faltas de normas. Sociedades donde los límites sociales son poco estrictos.
El suicidio fatalista se produce allí donde las reglas a las que están sometidos los individuos son demasiado duras, lo que provoca que conciban la posibilidad de abandonar la situación en la que se encuentran.
Durkheim propone que en sociedades o comunidades que cuentan con mayor cohesión y solidaridad entre los miembros que la conforman, la tasa de suicidios puede ser menor, justamente porque la responsabilidad hacia el grupo al que se pertenece es un freno de la voluntad de suicidio.
Suicidio desde la salud mental
Desde el ámbito de la salud mental y los problemas emocionales, el suicidio es considerado como un acto de intentar liberarse de sufrimiento y como búsqueda de solución ante un problema determinado. El suicidio, acorde a Williams y Pollock (2001), puede verse como el resultado del estrés (derrota, rechazo) influenciado por la interpretación de la persona que además no cuenta con apoyo social o posibilidad de ayuda, generando con ello un sentimiento de indefensión.
Factores de riesgo para el suicidio
Existen elementos asociados a la conducta suicida y la probabilidad de consumarse, por lo que de alguna forma pueden ser predecibles lo que hace muy importante su identificación.
Entre los factores de riesgo se encuentran: Intentos de suicidio previos (como uno de los más importantes), antecedentes de la familia de conducta suicida, hechos vitales sumamente estresantes (problemas interpersonales, pérdidas severas, etc).
Trastornos mentales no diagnosticados o sin tratamiento adecuado, por ejemplo, trastorno depresivo, trastorno bipolar, consumo nocivo de sustancias, trastornos de personalidad, etc.
Los psicólogos y los médicos psiquiatras son los responsables de la identificación y valoración de los factores de riesgo, sin embargo, cualquier persona puede ayudar identificándolos a tiempo o bien apoyándose de estos profesionales.
También existen factores que podemos considerar como de protección para evitar el riesgo de la conducta suicida, los cuales deben de ser reforzados o apoyados con la ayuda de un especialista y de las personas cercanas a la persona en riesgo.
Factores de protección para evitar o prevenir la conducta suicida:
- Manejo en la regulación de emociones.
- Comunicación abierta y asertiva con seres queridos.
- Espiritualidad o religiosidad en la persona.
- Estilo de vida saludable.
- Evitar el consumo de sustancias nocivas como alcohol.
- Contar con una red de apoyo formal (terapeutas, médicos, instituciones sociales, etc).
Por último, el riesgo de suicidio es una situación de emergencia, por lo que una de las condiciones más importantes es identificar posibles señales de alarma.
Señales de alarma ante el suicidio
- Hablar de suicidarse y/o verbaliza: “Quiero matarme” o “Voy a suicidarme”.
- Manifiesta emociones contenidas de alejamiento y huida.
- Expresa sentimientos de impotencia, inutilidad, fracaso, pérdida de autoestima, desesperanza.
- Muestra cambios radicales en su comportamiento.
- Se aleja de sus amistades y/o actividades sociales.
- Pierde el interés en sus aficiones, sus estudios o su trabajo.
- Regala sus posesiones.
- Corre riesgos innecesarios.
- Un autocuidado deficiente.
- Despedidas (cartas, mensajes).
La evaluación del riesgo de suicidio es tarea de un profesional de la salud mental. Sin embargo, una persona puede tener una aproximación inicial con una persona en riesgo suicida. Para ello es importante considerar lo siguiente:
- Disponer de tiempo para escuchar a la persona sin prisa sobre lo que le sucede.
- Escucha atenta y cálida en todo momento.
- Tratar a la persona con respeto, sin minimizar o juzgar su dolor.
- Establecer relación empática con la persona para crear confianza.
- Preguntas abiertas en torno a su situación.
- Abordar el tema del suicidio progresivamente, primero explorando sus circunstancias y motivos.
- Crear confianza con la persona para referirlo con un profesional de la salud mental.
- Involucrar a la familia o seres allegados para ser una fuente de apoyo.
- No tener miedo o pánico frente a la persona con conducta suicida.
Conclusión
El riesgo suicida es una situación de urgencia que debe de ser identificada y atendida lo más pronto posible. Siempre que sea posible debe de contactar a un profesional de la salud mental como el médico psiquiatra o acudir con la persona en riesgo a la sala de urgencias de una institución pública médica o mejor aun psiquiátrica. Nunca se debe de minimizar el riesgo suicida y tampoco se debe dejar sola a la persona en riesgo. La ayuda de amigos, familiares o personas cercanas es indispensable para evitar desenlaces fatales. La mejor forma de ayudar es informándonos adecuadamente, eliminar mitos y recurrir con los profesionales adecuados oportunamente.
La información disponible en este sitio no debe utilizarse como sustituto de atención médica o de la asesoría de un profesional médico. Hable con un profesional de la salud si tiene preguntas sobre su salud.
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