¿Pueden los ácidos grasos omega 3 reducir la depresión?

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad que representa uno de los problemas de salud pública más importante debido a que causa discapacidad y un alto costo económico. En los últimos años ha surgido nuevo conocimiento sobre qué tipo de alimentos pueden ayudar con el tratamiento antidepresivo, siendo los ácidos grasos omega-3 uno de los más efectivos. Estas grasas no son sintetizadas por el cuerpo humano, se obtienen a través de alimentos tales como la nuez, la semilla de soja, la canola y de manera más importante en las distintas variedades de pescado azul.


Los ácidos grasos Ω 3 obtenidos por la dieta consistente principalmente en ingesta de pescados azules, son considerados como elementos que ayudan para el tratamiento de la depresión bajo recomendaciones respaldadas por organismos internacionales. El mecanismo fundamental de acción antiinflamatoria de los Ω 3 se relaciona con una disminución de la inflamación de las neuronas del cerebro que se presenta en la enfermedad de la depresión.

Ácidos grasos omega-3 y sistema nervioso central.

Los ácidos grasos poliinsaturados representan cerca del 15% de las grasas que se encuentran en las neuronas del sistema nervioso y son importantes para la comunicación nerviosa. Algunos expertos han afirmado que esas sustancias tienen efectos neuroprotectores, ya que pueden generar acción antiinflamatoria, reduciendo el daño neuronal provocado por diversos estímulos que producen inflamación como es el caso de la depresión. En concreto, también se ha descrito que el ácido docosahexaenoico (DHA) actúa como factor antioxidante que es otro elemento que brinda protección a las neuronas y otras células de nuestro cuerpo.

Papel de los ácidos grasos omega-3 en la inflamación y en la depresión.

Revisiones amplias de estudios de investigación científica sobre la depresión mostraron que un porcentaje importante de los pacientes contaban con bajos niveles de ácidos grasos omega-3. Por otro lado, los pacientes deprimidos también contaban con diversas sustancias que producen inflamación y que pueden afectar a las neuronas del sistema nervioso central. Los Ω 3 poseen una acción significativa para disminuir la neuroinflamación además de ayudar con la salud de las neuronas del cerebro. En conclusión se puede decir que dietas pobres en Ω 3-PUFA podrían elevar el riesgo de padecer enfermedades inflamatorias, así como depresión.

En cuanto a los hallazgos epidemiológicos recientes, en el año 2015 en Estados Unidos, se analizaron mediante una cohorte prospectiva los cambios longitudinales de los síntomas depresivos en relación con la ingesta de ácidos grasos en 2.053 adultos. Entre los resultados se mostró que las mujeres con una mayor proporción de Ω 3-PUFA sobre Ω 6-PUFA se asoció con un menor ritmo de aumento para las puntuaciones en la escala de depresión y mejoría del ánimo a lo largo del tiempo, y en hombres, una mayor proporción de3-PUFA sobre Ω 6-PUFA se asoció con menor progresión en las quejas somáticas.

Desde el 2016 se realizaron estudios científicos donde se evaluó el consumo de pescado y el riesgo de desarrollar depresión. Se incluyeron a un total de 150,278 participantes de cuatro continentes. Los resultados mostraron una relación significativa entre el consumo de pescado y una menor propensión para desarrollar depresión, independientemente del género o la distribución geográfica de los participantes.

Recomendaciones sobre el uso de ácidos grasos omega-3

El adecuado empleo de ácidos grasos para la conservación de la salud y en particular la cardiovascular ya no está a discusión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que para contar con una dieta sana es de suma importancia que contenga ácidos grasos provenientes de la nuez, la semilla de soya, la canola y del pescado azul. La Asociación Internacional para el Estudio de los Ácidos Grasos recomienda que estas grasas representan el 0,7% del aporte energético total y al menos 0,5 g/día de EPA + DHA. La Asociación Americana del Corazón recomienda al menos 2 comidas a la semana que contengan pescado en personas sin enfermedad coronaria, 1,0 g/día de EPA + DHA en pacientes cardiópatas, y de 2,0 hasta 4,0 g/día de EPA + DHA en pacientes con hipertrigliceridemia.

Con relación al cuidado de la salud y depresión, la Red Canadiense de Tratamientos para el Humor y Ansiedad (Canadian Network for Mood and Anxiety Treatments, CANMAT por sus siglas en inglés) recomienda una ingesta rica de ácidos grasos Ω 3 en pacientes con depresión leve a moderada.

FUENTE:

Caballer García J, et al. Ácidos grasos omega-3 y depresión: una revisión sistemática. Psiq Biol. Volume 24, Issue 1, January–April 2017, Pages 10–17. http://dx.doi.org/10.1016/j.psiq.2016.12.001


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Dra. Ericka Orozco Saul
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